La lana ovina es una fibra natural, renovable y biodegradable que debe retirarse anualmente mediante la esquila no solo con fines productivos sino también para el bienestar de los animales (Russell, 2009; Farías Quilondrán, 2016). Sin embargo, la lana de las razas ovinas carniceras o doble industria textil, ya que son demasiado gruesas. Estas lanas superan las 24 micras de grosor, que es el límite que acepta el mercado textil. Como resultado, muchos productores terminan desechándola o regalándola por no tener un destino definido, lo que aumenta los costos de la producción ovina (Correa, 2020; Selasco, 2021). Frente a esta problemática, resulta esencial encontrar nuevos usos para este recurso. A nivel internacional, e incipientemente, a nivel nacional se realizan investigaciones sobre los posibles usos que se les puede dar a las lanas gruesas (Rajabinejad et al, 2019; Sharma et al, 2019; Allafi et al, 2020; Berg et al, 2023) siendo una de las alternativas el uso como aislantes térmicos para viviendas (Corscadden et al, 2014; Rosas Rivera, 2016; Zanovello y Cardozo, 2019). En este sentido, el sector de la construcción demanda materiales con alta resistencia térmica, pero los aislantes convencionales suelen ser sintéticos y no sustentables, generando impactos ambientales negativos (Zamarad et al, 2000)En una sociedad con mayor conocimiento y preocupación por la sostenibilidad de los ecosistemas, emerge la preocupación por la sustitución de productos sintéticos por productos más respetuosos con el medio ambiente. En este contexto, la bioconstrucción, que prioriza materiales de bajo impacto ambiental, ha rescatado el uso de recursos naturales como la lana ovina, destacando su potencial como aislante térmico eficaz y sostenible (Hammerstein, 2008; Pizarro Cisternas, 2020). Frente a este escenario, se revaloriza un nuevo destino para las lanas gruesas, extendiéndose el abanico de subproductos de la producción ovina, en el cual este tipo de lanas pueden formar parte de las nuevas tendencias de bioconstrucción. El presente trabajo estudia el caso de AISLANA, una empresa semi agroindustrial ubicada en La Toma, provincia de San Luis, la cual busca transformar las lanas gruesas de la región en un producto con valor agregado: aislantes térmicos para la construcción. Este modelo no solo otorga valor económico a un recurso desaprovechado, sino que también fomenta el desarrollo rural, fortalece la producción ovina local y contribuye a la sostenibilidad del sector de la construcción al integrar prácticas de economía circular.
Césari, J. Q.; Valenta, M. D. & Dupuy, J. (2025). Costo de producción de aislante térmico utilizando lana ovina clasificada y no clasificada. Apuntes Agroeconómicos,19(28), 6. http://ri.agro.uba.ar/greenstone3/library/collection/apuntes/document/AA2025cesarijazmin
Césari, Jazmín Quillén, Valenta, Magalí Débora, Dupuy, Javier. "Costo de producción de aislante térmico utilizando lana ovina clasificada y no clasificada".Apuntes Agroeconómicos 19, no.28 (2025),6
http://ri.agro.uba.ar/greenstone3/library/collection/apuntes/document/AA2025cesarijazmin